El Mercado Modelo 2 de Surquillo viene desarrollando un proceso integral de transformación que coloca la prevención de la pérdida y el desperdicio de alimentos (PDA) como eje estratégico de la economía circular. Esta apuesta articula acciones ambientales, sociales y productivas que fortalecen la sostenibilidad del mercado y la seguridad alimentaria local.
Esta intervención se realiza mediante una articulación intersectorial liderada por el Ministerio de la Producción (PRODUCE), con el apoyo de la cooperación alemana para el desarrollo, implementada por la GIZ, a través del proyecto ProCircular, y en coordinación con la Municipalidad Distrital de Surquillo, el Ministerio del Ambiente (MINAM) y aliados estratégicos del sector social.
Esta iniciativa busca prevenir que alimentos aptos para el consumo se conviertan en residuos. Mediante capacitaciones y asistencia técnica, los comerciantes fortalecen sus prácticas de control de inventarios, rotación de productos y manejo adecuado de alimentos. Esto permite identificar oportunamente productos que pueden ser reaprovechados o donados de forma segura.
En este marco, la articulación con el Banco de Alimentos del Perú cumple un rol clave, al establecer protocolos claros para la recuperación, clasificación y donación de alimentos, transformando lo que antes era desperdicio en un recurso con impacto social, destinado a poblaciones en situación de vulnerabilidad. Ello refleja el principio central de la economía circular: mantener el valor de los recursos en uso el mayor tiempo posible.
De forma complementaria, el mercado viene implementando mejoras en la gestión de residuos orgánicos mediante la segregación en la fuente, el manejo adecuado para evitar su contaminación y la articulación con alternativas de valorización como el compostaje o la biodigestión. Así, se reduce el volumen de residuos enviados a disposición final y se disminuyen impactos ambientales como las emisiones y los malos olores.
Asimismo, la adecuación del área de acopio temporal de residuos, mediante labores de pintado, señalización y la implementación de tachos diferenciados, fortalece el orden operativo del mercado. Esto facilita la correcta separación de residuos, condición clave para implementar de manera efectiva las estrategias de prevención, recuperación y valorización.
Esta experiencia evidencia que la prevención de la pérdida y el desperdicio de alimentos no es solo una acción ambiental, sino también una oportunidad económica y social. Permite mejorar la eficiencia de los comerciantes, fortalecer la imagen del mercado y generar beneficios directos para la comunidad.
Bajo este enfoque de economía circular aplicada al sistema alimentario, el Mercado Modelo se consolida como una experiencia piloto replicable. Demuestra que la articulación entre PRODUCE, la cooperación alemana, los gobiernos locales y los actores del mercado permite generar soluciones prácticas, sostenibles y de alto impacto para los mercados del país.