¿Cómo transformar residuos orgánicos y pesqueros en una oportunidad concreta para innovar y avanzar hacia una economía circular? Esa es la apuesta que impulsa en San Martín la empresa Yurac Rumi S. A. C. (La Patarashca), en el marco del concurso de ProInnóvate, programa del Ministerio de la Producción (PRODUCE), “Validación de la Innovación – […]
¿Cómo transformar residuos orgánicos y pesqueros en una oportunidad concreta para innovar y avanzar hacia una economía circular? Esa es la apuesta que impulsa en San Martín la empresa Yurac Rumi S. A. C. (La Patarashca), en el marco del concurso de ProInnóvate, programa del Ministerio de la Producción (PRODUCE), “Validación de la Innovación – Economía Circular”. A través de esta iniciativa, la empresa viene implementando su proyecto “Transformación Sostenible de Residuos Orgánicos y Pesqueros en Yurac Rumi: Biocontenedor ecoeficiente para la generación de biofertilizantes e insumos proteicos a base de larvas de mosca soldado con enfoque de economía circular en la empresa en San Martín”, con el acompañamiento técnico del proyecto ProCircular, cofinanciado por la Unión Europea y la cooperación alemana para el desarrollo, implementada por la GIZ.
La iniciativa parte de brechas concretas en la gestión de residuos de la empresa, entre ellas, la generación de residuos provenientes de cocina (restaurante y café) y del procesamiento en laboratorio gastronómico sin un aprovechamiento adecuado; la inexistencia de un sistema eficiente de valorización de residuos; así como el limitado conocimiento sobre tecnologías limpias para su tratamiento e innovación.
En este contexto, el proyecto busca implementar un modelo innovador basado en la economía circular, mediante el uso de larvas de mosca soldado negra (BSF) para transformar residuos orgánicos en productos de valor, como biofertilizantes e insumos proteicos.
Como parte de la implementación del proyecto, ProCircular viene brindando asistencia técnica en el desarrollo de la línea base a través de un “Estudio de flujos de insumos y caracterización de residuos sólidos”, cuyo objetivo es medir el volumen y los tipos de residuos orgánicos, con la finalidad de identificar aquellos que pueden ser utilizados como sustrato y determinar los requerimientos necesarios para escalar un piloto con BSF. Para ello, se ha seguido un proceso estructurado que comprende tres etapas: planificación, que incluye la definición metodológica, conformación del equipo de trabajo y coordinación de actividades; trabajo de campo, que contempla la recolección de muestras, inventario de existencias y levantamiento de información; y análisis de la información, orientado a estimar y validar la composición y humedad de los residuos, así como identificar oportunidades de valorización y dimensionar el sistema piloto.
Durante este proceso se han desarrollado reuniones de coordinación, capacitaciones virtuales y presenciales, así como actividades técnicas con el personal de la empresa, en articulación con el CITEproductivo San Martín, que brinda soporte técnico especializado, asesoría en investigación y desarrollo (I+D) y acceso a infraestructura de laboratorio para análisis fisicoquímicos y microbiológicos fundamentales para el desarrollo del proyecto. Esta experiencia, además, abre nuevas posibilidades para acercar la metodología desarrollada y las capacidades instaladas a más empresas de la región.
Asimismo, se cuenta con la participación de KAWAT, empresa con amplia experiencia en la producción de larvas de mosca soldado y en la implementación de sistemas eficientes de valorización de residuos orgánicos, cuya intervención será clave para el desarrollo del módulo de producción. Este esfuerzo se complementa con el acompañamiento técnico de ProCircular, con el que se viene trabajando desde la formulación del proyecto, fortaleciendo capacidades en economía circular.
Esta articulación permitirá a la empresa acceder a nuevas soluciones tecnológicas, optimizar sus procesos productivos y desarrollar aplicaciones innovadoras basadas en la valorización de residuos. Con ello, San Martín no solo gana una experiencia valiosa de innovación aplicada, sino también nuevas capacidades y oportunidades para seguir construyendo un sector alimentos más sostenible, competitivo y conectado con un mejor futuro para todas y todos.