Cooperar para transformar: Perú – Uruguay- Alemania impulsan juntos la economía circular en las mipymes

Cooperar para transformar: Perú – Uruguay- Alemania impulsan juntos la economía circular en las mipymes

Cooperar para transformar. Economía circular para el desarrollo. Con este mensaje se realizó el evento de cierre del proyecto de Cooperación Triangular “Colaboración de Intercambio de Experiencias en el Desarrollo de Iniciativas de Economía Circular entre Perú y Uruguay-DEK”, una iniciativa que permitió avanzar de manera concreta en la incorporación de la economía circular en […]

Cooperar para transformar. Economía circular para el desarrollo. Con este mensaje se realizó el evento de cierre del proyecto de Cooperación Triangular “Colaboración de Intercambio de Experiencias en el Desarrollo de Iniciativas de Economía Circular entre Perú y Uruguay-DEK”, una iniciativa que permitió avanzar de manera concreta en la incorporación de la economía circular en instrumentos públicos, empresas y territorios de ambos países.

El proyecto es liderado por el Programa Nacional de Desarrollo Tecnológico e Innovación (ProInnóvate), entidad adscrita al Ministerio de la Producción del Perú, y la Agencia Nacional de Desarrollo Empresarial (ANDE) de Uruguay; con el apoyo de la cooperación alemana para el desarrollo, implementada por la GIZ, y con el financiamiento del Fondo Regional para la Cooperación Triangular en América Latina y el Caribe. Asimismo, cuenta con el respaldo de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) y la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI).

El evento de cierre reunió a autoridades de Perú y Uruguay, representantes de la cooperación internacional y actores del ecosistema productivo, quienes destacaron los aprendizajes alcanzados, el valor de la cooperación triangular y las perspectivas de escalamiento de la economía circular en la región.

Entre los principales resultados del proyecto, se resaltó el desarrollo y fortalecimiento de portales web de economía circular en ambos países, que integran herramientas de circularidad y de cálculo de emisiones de CO₂, lo que permite a las empresas medir su nivel de implementación de prácticas circulares, estimar las emisiones generadas y acceder a recomendaciones orientadas a la mejora continua. En total, más de 300 empresas y emprendimiento de ambos países utilizaron estas herramientas digitales, de las cuales más del 30 % son liderados por mujeres.

Asimismo, se realizaron misiones empresariales de intercambio entre Perú y Uruguay, que facilitaron el aprendizaje práctico y el intercambio de experiencias entre empresas y funcionarios de ambos países. A ello se suma la implementación del Programa de Formación de Facilitación Circular, que permitió formar a 32 facilitadores/as circulares, con una participación mayoritaria de mujeres (72 %), fortaleciendo capacidades técnicas para acompañar a las empresas en su transición hacia modelos productivos más circulares.

En representación de la Embajada de la República Federal de Alemania, Nicole Maldonado Pyschny, jefa de la cooperación alemana al desarrollo, señaló que “la cooperación triangular permite conectar experiencias, generar aprendizajes prácticos y fortalecer capacidades locales para avanzar hacia modelos de desarrollo más sostenibles”.

En esa misma línea, César Manuel Quispe Luján, ministro de la Producción del Perú, destacó la importancia de la cooperación internacional para fortalecer la innovación productiva y promover la economía circular en el país.

Por su parte, Freddy Hilacondo, director de la Coordinación Técnica del Programa Nacional de Desarrollo Tecnológico e Innovación (ProInnóvate), destacó que “este proyecto demuestra que la economía circular puede integrarse de manera efectiva en los instrumentos de apoyo empresarial, generando valor para las empresas y fortaleciendo la política pública”.

El evento concluyó con la entrega presencial de reconocimientos a las y los participantes del Programa de Formación de Facilitación Circular, como un gesto que reconoce el trabajo realizado y, al mismo tiempo, proyecta un compromiso compartido con un mejor futuro. Un futuro en el que la economía circular, impulsada desde la cooperación y el trabajo articulado, se consolida como una vía concreta para el desarrollo sostenible en ambos países.